Cómo afectan al tráfico los coches autónomos
¿Qué es un coche autónomo?
Un coche autónomo es un coche que puede tomar decisiones y reaccionar de forma autónoma mientras conduce. Piensa en frenar ante un peatón, incorporarse a la autopista y reaccionar ante otras situaciones de tráfico. El coche «ve» su entorno mediante una combinación de navegación, sensores (radar, lidar, sonar) y cámaras. A continuación, un ordenador, a menudo dotado de inteligencia artificial (IA), procesa esta información en tiempo real para determinar la acción adecuada.
Tecnologías clave
Un coche de conducción autónoma está lleno de tecnologías. En primer lugar, por supuesto, el GPS y el software de navegación, porque eso le dice al coche dónde está y adónde tiene que ir. Después, las cámaras de a bordo ven las señales de tráfico, los semáforos, las líneas de la carretera y otros vehículos. El radar detecta objetos alejados y mide su velocidad. El Lidar es un tipo de sistema de radar, pero basado en láseres que cartografían el entorno en 3D. El sonar se utiliza principalmente para distancias cortas, por ejemplo al aparcar. Por último, está la IA y el aprendizaje automático: el software aprende de situaciones anteriores y se adapta a las nuevas.
Los niveles de conducción autónoma
Hay cinco niveles de autonomía: el nivel 0 indica que no hay automatización y el conductor controla el coche totalmente solo.
- Nivel 1: ayuda sencilla, como el control de crucero adaptativo.
- Nivel 2: asistencia avanzada, como la asistencia de mantenimiento de carril y la asistencia de frenado automático (de emergencia). El conductor sigue teniendo que prestar atención activamente y es plenamente responsable.
- Nivel 3: el coche puede conducirse solo, pero el conductor debe poder intervenir en todo momento.
- Nivel 4: conducción en gran medida autónoma y el coche puede interpretar situaciones complejas. El coche puede encontrar su propio punto seguro si las condiciones ya no se prestan a la conducción autónoma.
- Nivel 5: totalmente autónomo, sin necesidad de que nadie maneje volante ni pedales. El hombre es el pasajero.
El Nivel 2 prevalece actualmente en Holanda y el Nivel 3 se está extendiendo lentamente, pero podría llevar años. Considera los coches de marcas como Tesla, Mercedes-Benz y BMW con sistemas de asistencia al conductor. En algunos casos, hay modelos de prueba con autonomía de Nivel 3, como el Mercedes-Benz Clase S. El Nivel 5 todavía existe sólo en forma de prueba.

Efectos sobre el tráfico
Menos errores humanos
Más del 90% de los accidentes de tráfico se deben a errores humanos, como distracciones y falta de atención, fatiga y alcohol. Los vehículos autónomos pueden reducir enormemente este margen de error al estar siempre alerta y reaccionar en milisegundos.
Flujo de tráfico más fluido
Los coches autoconducidos pueden «cooperar» mejor que los conductores humanos. Por ejemplo, si todos los coches en un atasco se comunicaran entre sí, podrían acelerar al mismo tiempo. Esto reduce los atascos y acorta la duración de los trayectos.
Menos colas y atascos fantasma
Como los vehículos autónomos mantienen constantemente la distancia de seguimiento ideal y no frenan ni aceleran bruscamente, pueden evitar los llamados «atascos fantasma». Este tipo de atasco suele producirse sin motivo aparente, debido exclusivamente a un comportamiento inquieto al volante.
Riesgos y desafíos
Confiar demasiado en la tecnología
Los coches autoconducidos aún no están exentos de fallos. Ha habido casos en los que los sistemas interpretaron mal objetos o no intervinieron a tiempo. Especialmente en el Nivel 3, existe el riesgo de que los conductores confíen demasiado en el sistema, dejen de prestar atención y, por tanto, intervengan demasiado tarde.
Peatones y ciclistas
Holanda está atestada de ciclistas y peatones. Los vehículos autónomos tienen que aprender a lidiar con el comportamiento impredecible de estos usuarios de la vía pública. Un ciclista que no tiende la mano o conduce en sentido contrario a la circulación, o un niño que corre de repente hacia la calle: sigue siendo difícil que los ordenadores evalúen adecuadamente estas situaciones.
Malentendidos en el tráfico
Los coches autónomos respetan estrictamente las normas. En principio, esto les permite «cooperar» mejor. Pero en la práctica, el tráfico es a menudo una cuestión de interacción y entendimiento mutuo: contacto visual, un asentimiento con la cabeza, un gesto con la mano. Esa comunicación informal falta en los vehículos autónomos, lo que puede causar confusión o paradas innecesarias.
Impacto en las infraestructuras
La llegada de los coches autónomos también afecta a nuestras carreteras. Piensa, por ejemplo, en las líneas: las cámaras y los sistemas de asistencia dependen de líneas claras. Pero éstas no siempre están ahí. Además, los típicos carriles bici holandeses son un reto para los sistemas de conducción. Además, las carreteras deben cartografiarse al centímetro para la navegación digital. En el futuro, los coches probablemente podrán comunicarse con los semáforos y otros vehículos (V2X: vehicle-to-everything: vehículo a todo) y esto requiere una buena infraestructura de comunicación. Esto exigirá inversiones por parte de los gobiernos y las autoridades viarias, sobre todo si el número de vehículos autónomos llega a aumentar.
Pruebas y experimentos prácticos
En todo el mundo se han realizado varios proyectos piloto con vehículos autoconducidos. En Holanda se han realizado pruebas con lanzaderas de conducción autónoma, como la WEpod entre Wageningen y Ede, y la ParkShuttle en Capelle aan den IJssel.
En el extranjero, algunas pruebas van un paso más allá. En EEUU, los coches Waymo(de Google) circulan por Phoenix sin conductor. En China, Baidu está experimentando con taxis robot en varias ciudades. Lecciones iniciales de estos pilotos:
- Los vehículos autónomos son seguros, pero actualmente su área de despliegue es bastante limitada.
- La nieve, la lluvia y las aglomeraciones urbanas siguen siendo difíciles para los coches autónomos.
- La fiabilidad de los coches de conducción autónoma crece con cada año de experiencia y recopilación de datos.
Como conductor, ¿cómo te enfrentas a un coche autoconducido?
Por ahora, pasarán algunas décadas antes de que los coches verdaderamente autoconducidos lleguen a las carreteras. Si llega el momento, aquí tienes algunos consejos. ¿Ves un coche sin conductor, o uno en el que el conductor no parece estar dirigiendo activamente? Mantén la calma y compórtate de forma predecible. Los coches sin conductor están programados para reaccionar con cautela. Evita maniobras inesperadas, ya que son malos en eso.
Presta especial atención cuando te acerques a cruces o rotondas, sobre todo si crees que te enfrentas a un vehículo de pruebas o a un coche de Nivel 3. Lo más probable es que un coche así obedezca las normas de forma ejemplar, y por tanto no se deje forzar ni un momento para ceder el paso, como hacen algunos conductores humanos.
Pros y contras de los coches autónomos
Ventajas
- Menos accidentes: evitando los errores humanos.
- Más comodidad: sin estrés por los atascos y el aparcamiento.
- Tráfico más eficiente: mayor fluidez y menos emisiones.
- Movilidad para todos: incluidos los ancianos y las personas con discapacidad.
Contras
- Coste elevado: la tecnología sigue siendo cara.
- Empleabilidad limitada: en situaciones complejas, a menudo los seres humanos siguen necesitando aportar soluciones.
- Fallos técnicos: ningún sistema es fiable al 100%.
- Cuestiones jurídicas: ¿quién es responsable en un accidente?
¿Están ya a la venta los coches autónomos?
Los coches de conducción totalmente autónoma (Nivel 5) todavía no están a la venta. Pero muchos coches modernos ya ofrecen funciones de Nivel 2 (y algunas de Nivel 3). Por ejemplo, el Tesla Model S/Model 3 con Autopilot y conducción totalmente autónoma. Considera también los Mercedes-Benz Clase S y EQS con Drive Pilot (permitido en el Nivel 3 en Alemania) y el BMW i7 con asistencia avanzada a la conducción. El Audi A8 ya está equipado con tecnología preparatoria de Nivel 3.
La conducción autónoma total de Tesla aún no está homologada como sistema autónomo en Europa, pero sigue desplegándose.
Una nueva imagen del tráfico
Los coches autónomos están cambiando el tráfico. Prometen mayor seguridad, comodidad y eficiencia, pero también plantean retos: legales y prácticos. La transición de los conductores humanos a los sistemas autónomos aún tardará años, pero el panorama del tráfico será sin duda diferente en el futuro.

