¿Qué es más inteligente: comprar tu propio coche o seguir alquilándolo a una empresa?
En cuanto sales más a menudo a la carretera como empresario o autónomo, te viene a la cabeza una pregunta: ¿seguirás conduciendo tu coche particular o ha llegado el momento de buscar algo que se adapte mejor a tu trabajo? Quizá ya conduces varias veces a la semana para ir a ver a clientes, proveedores u obras, y te parece que quieres tener un aspecto un poco más representativo. Pero, ¿compras algo por motivos de trabajo, o es más inteligente el renting para empresas?
¿Qué implica realmente el arrendamiento financiero de empresas?
El renting de vehículos de empresa significa que, como empresario, utilizas un vehículo para tu trabajo, pero no lo compras, sino que pagas una cantidad mensual fija a una empresa de renting. Esa cantidad suele cubrir cosas como el mantenimiento, el seguro y el impuesto de circulación. Así no tienes que desembolsar una gran suma a tanto alzado, y tienes más control sobre tus gastos mensuales.
Suele tratarse de Arrendamiento Operativo: alquilas el coche por motivos profesionales, sin que aparezca en tu balance. Sin embargo, dentro del leasing empresarial también existe el Leasing Financiero. No se trata de un leasing en el sentido tradicional, sino de la financiación de un coche de empresa. En realidad, compras el coche a crédito, y tú mismo eres responsable de cosas como el mantenimiento, el seguro y el valor residual.
Suena atractivo, sobre todo si no quieres invertir de inmediato en un coche nuevo. Además, los coches de leasing suelen ser nuevos o de segunda mano, lo que significa que saldrás a la carretera con un modelo fiable.
El leasing también es fiscalmente interesante. Puedes deducir el IVA de los costes del leasing y reclamar gastos por motivos profesionales. Sin embargo, debes prestar atención a los ingresos imponibles adicionales si también utilizas el coche de forma privada.
¿Por qué algunos empresarios eligen el arrendamiento operativo?
Si quieres un poco más de comodidad, merece la pena considerar el alquiler operativo de un coche. Con él, no soportas el riesgo económico del coche, sino que pagas únicamente por su uso. No tienes que pensar en el mantenimiento, el seguro o el valor residual. Todo está incluido, y al final del plazo simplemente devuelves el coche.
Para muchos empresarios (sobre todo los que prefieren tratar con clientes en vez de con la administración), esto es un regalo del cielo. Siempre tienes un coche presentable a tu disposición, sin las molestias que conlleva la propiedad de un coche. Sobre todo si viajas mucho o tienes una agenda apretada, esto se acumula fácilmente.
Además, muchos proveedores te permiten elegir con flexibilidad: ¿quieres un coche eléctrico, un familiar o un coche urbano compacto? ¿Qué se adapta mejor a tu trabajo, tus rutas y tu imagen?
Movilidad inteligente, a la medida de tu empresa
Puede ser tentador seguir conduciendo tu coche particular hasta que realmente no quiera. Pero en cuanto te das cuenta de que el transporte se convierte en una parte importante de tu trabajo, merece la pena mirar más allá. Un coche de alquiler no sólo significa comodidad y visión de conjunto, sino también profesionalidad hacia tus clientes.
